Con la llegada del verano y del calor surgen muchas dudas en torno a cómo disfrutar de esta estación y de las vacaciones teniendo una enfermedad reumática.
Por eso es importante saber cómo cuidar la salud reumática en verano y especialistas en Reumatología y en Enfermería ofrecen recomendaciones para que las personas con enfermedades reumáticas puedan disfrutar del verano de forma segura.
Se recogen puntos clave como los efectos directos del calor y el sol en el organismo, las precauciones necesarias al planificar viajes y vuelos largos, las pautas para transportar medicamentos biológicos en frío, la compatibilidad con las vacunas internacionales y la importancia de adaptar el ejercicio, la alimentación y la dosificación médica ante cambios de horario u olvidos.
Impacto del clima estival y la exposición solar
- Efectos individuales del calor: la respuesta del organismo varía según la patología. Mientras que en la artrosis y la artritis inflamatoria el calor alivia los síntomas y disminuye la rigidez articular al relajar la musculatura, en la artritis reumatoide o la enfermedad de Sjögren puede acentuar el cansancio, la inflamación y la fatiga. Los pacientes con fenómeno de Raynaud mejoran con las altas temperaturas, pero deben cuidarse de los posibles efectos que provoca el aire acondicionado intenso.
- Control de brotes: el verano por sí mismo no incrementa los brotes; el riesgo proviene del cambio de hábitos o conductas imprudentes como suspender de forma voluntaria la medicación al encontrarse mejor o por romper la rutina. Se trata de un error común que puede reactivar la enfermedad.
- Fotosensibilidad: en patologías autoinmunes sistémicas como el lupus o la dermatomiositis, la radiación ultravioleta activa el sistema inmunitario e induce brotes. Además, ciertos fármacos (como el ketoprofeno en gel, corticoides y algunos antibióticos) propician reacciones cutáneas anómalas tras exponerse al sol.
- Estrategias de fotoprotección: es obligatorio el uso de fotoprotectores con factor 50 o superior, aplicados de 20 a 30 minutos antes de la exposición y renovados cada 2 horas (incluso en días nublados). Se debe evitar el sol entre las 12:00 y las 16:00 o 17:00 horas, y emplear barreras físicas como sombreros, gafas de sol y ropa con filtro.
Planificación de viajes y desplazamientos
- Preparativos y botiquín: viajar es seguro si la patología se encuentra estable o en remisión. El botiquín debe incluir la medicación habitual en sus cajas originales (con dosis extra por imprevistos), un termómetro, analgésicos compatibles, repelente de insectos y pautas médicas específicas por si surge un brote.
- Documentación y transporte: toda la medicación e informes clínicos deben viajar estrictamente en el equipaje de mano para evitar pérdidas. Se aconseja llevar un informe del especialista en Reumatología que detalle el diagnóstico, tratamiento y datos de contacto del hospital.
- Riesgo trombótico en trayectos largos: los viajes de muchas horas sentados disminuyen el retorno venoso, incrementando el riesgo de trombosis (particularmente en pacientes con lupus o síndrome antifosfolipídico). Se recomienda levantarse para caminar, mover los tobillos, usar ropa cómoda, mantenerse bien hidratado y evitar el consumo de alcohol.
- Consideraciones para la montaña: al subir a zonas de mayor altitud la radiación solar es más intensa, por lo que se debe extremar la protección en piel y ojos. La altitud reduce la oxigenación en sangre, un factor crítico para pacientes con comorbilidades cardíacas o pulmonares (como la enfermedad pulmonar intersticial difusa o la hipertensión pulmonar). Además, se desaconseja estrenar calzado de senderismo para evitar rozaduras e infecciones que obliguen a suspender tratamientos.
Gestión de medicamentos biológicos y vacunación
- Cadena de frío: los tratamientos biológicos pierden eficacia si se exponen a altas temperaturas. Deben transportarse en neveras portátiles con acumuladores de frío congelados, manteniendo el rango de 2 a 8 grados y asegurando que el hielo no toque directamente el fármaco para evitar su congelación. Es necesario revisar con antelación que el alojamiento de destino cuente con nevera y avisar previamente a la compañía aérea.
- Criterios de vacunación internacional: Es imprescindible consultar al especialista en Reumatología sobre los requisitos vacunacionales del destino antes del viaje. Las vacunas inactivadas (gripe, covid, hepatitis B, neumococo o herpes zóster recombinante) se pueden administrar de forma segura durante el tratamiento inmunosupresor. Por el contrario, las vacunas de virus vivos atenuados (fiebre amarilla, triple vírica o varicela) suelen estar contraindicadas bajo terapias biológicas.
Hábitos diarios, alimentación y gestión de dosis
- Nutrición e hidratación: ante la pérdida de apetito común por el calor, se aconseja fraccionar la alimentación en ingestas de menor volumen a lo largo del día. Se debe mantener un buen aporte de agua (sin esperar a tener sed) y proteínas de calidad para mitigar la pérdida de masa muscular (sarcopenia) derivada de la inactividad o el uso crónico de corticoides.
- Actividad física y descanso: el reposo absoluto no es idóneo; el ejercicio debe mantenerse adaptándolo a las horas de menos calor o realizando actividades en el agua (como la natación). Asimismo, se debe cuidar la higiene del sueño aclimatando las estancias para conseguir un descanso reparador, pese a las altas temperaturas nocturnas o los desfases horarios.
- Olvidos de medicación y desfase horario: si ocurre un olvido, la viabilidad de la toma depende del tipo de fármaco; pastillas de administración diaria se pueden reajustar con unas horas de retraso, pero en tratamientos semanales o biológicos (como metotrexato o adalimumab), si la fecha está muy próxima a la siguiente dosis pautada, es preferible omitirla y esperar. Nunca se debe duplicar o sobredosificar un medicamento para compensar un olvido. En viajes con cambios de zona horaria, se sugiere recurrir a las alarmas del teléfono móvil para reajustar las tomas de forma gradual.
Vídeo del webinar: Vive el verano cuidando tu salud reumática
Accede a la transcripción completa del webinar sobre verano y salud reumática.


