Una buena gestión por parte de las jefaturas, más flexibilidad, fomentar el apoyo entre compañeros/as y diversificar las tareas son medidas que previenen el agotamiento emocional.

El agotamiento emocional entre los profesionales sanitarios se ha convertido en una preocupación creciente para el sistema de salud. Según un estudio, alrededor de una cuarta parte de los médicos especialistas en España presenta sintomatología compatible con burnout, un síndrome asociado al desgaste emocional crónico en el entorno laboral y que, dada la realidad actual en este país, no resulta ajeno a la especialidad de Reumatología. “Este cansancio emocional se deriva del entorno y la organización del trabajo, la falta de recursos o la presión asistencial y suele manifestarse con síntomas como despersonalización, agotamiento emocional, irritabilidad y desmotivación”, según explica José Mª Cabral, psicólogo del equipo de atención psicosocial de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla.

En este sentido, en el marco de la ‘IV Reunión de análisis y planificación estratégica en Reumatología para jefaturas de Servicio, Sección y/o Unidad’, con la colaboración de Johnson & Johnson, el Dr. Marcos Paulino, presidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER), sostiene que el agotamiento profesional también está aumentando entre los especialistas en Reumatología, una disciplina especialmente expuesta a la presión asistencial, tal y como se refleja en el último informe sobre ‘La Reumatología en el Sector Público en España’. “El incremento de pacientes con enfermedades crónicas y complejas, unido al déficit de especialistas en muchas áreas sanitarias, está generando consultas cada vez más saturadas y largas listas de espera, lo que intensifica la carga de trabajo y el estrés diario de los profesionales. Esta situación obliga a muchos reumatólogos y reumatólogas a atender un alto volumen de pacientes en tiempos muy limitados, lo que dificulta dedicar el tiempo clínico necesario y puede aumentar la sensación de sobrecarga y desgaste emocional”, advierte. Por ello, “desde la SER se apuesta y se está trabajando firmemente por impulsar el liderazgo y la planificación para hacer frente a este reto del agotamiento emocional que no solo afecta a esta especialidad”.

Causas, prevención y posibles soluciones

En opinión de José Mª Cabral, “este estrés emocional en el ámbito sanitario responde a una acumulación de factores, siendo la organización y la carga de trabajo, el estrés crónico, las dificultades para conciliar vida personal y profesional, los conflictos cotidianos dentro de los equipos o el acompañamiento constante al sufrimiento del paciente, algunos de los más destacados”.  A ello habría que sumar un elemento especialmente determinante: la sensación de pérdida de control sobre las propias decisiones y condiciones laborales. “Es uno de los detonantes más silenciosos, pero también más potentes del desgaste profesional”, señala el experto.

La prevención debe abordarse tanto desde el plano individual como desde el organizativo. En especialidades con alta carga de pacientes crónicos, como la Reumatología, resulta fundamental fomentar el apoyo entre compañeros, diversificar las tareas y garantizar periodos de descanso adecuados; así como fomentar la participación en congresos y reuniones clínicas. También se considera clave contar con liderazgos que protejan al equipo, canales de apoyo psicológico accesibles y la evaluación periódica del clima laboral. En este sentido, el Dr. Paulino, también jefe del Servicio de Reumatología del Hospital General Universitario de Ciudad Real, defiende que “el jefe debe ser un motivador del grupo. Alguien que estimule el desarrollo profesional del Servicio, que haga brillar a cada uno de sus miembros sin importarle su propio interés. Los equipos que funcionan son aquellos donde los egos se dejan en casa”.

Para mejorar esta situación -añade- “es fundamental disponer de un buen protocolo de actuación, tiempo suficiente en las consultas, personal de Enfermería que apoye en los Servicios, valoración por parte de la Dirección o Gerencia y posibilidad de investigar o enseñar. Con todo ello, el manejo de este tipo de pacientes es de lo más gratificante”.

“El agotamiento emocional no puede tratarse como un problema individual del médico. Está profundamente relacionado con cómo se organiza el trabajo sanitario”, subraya el psicólogo. Por ello, desde las instituciones se deberían fomentar medidas para mejorar el bienestar psicológico a través de patrones laborales más flexibles, facilitar la conciliación y evitar tareas fuera del horario laboral. También existe evidencia científica sobre intervenciones eficaces como programas de mindfulness adaptados al contexto clínico, grupos de reflexión entre pares o programas de mentoría para médicos.