El daño renal continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad en pacientes con enfermedades autoinmunes sistémicas como el lupus eritematoso sistémico (LES) o las vasculitis. Aunque los avances terapéuticos han mejorado significativamente el control de estas patologías, los especialistas advierten de que la afectación renal sigue representando un desafío clínico que requiere una actuación precoz y una coordinación cada vez más estrecha entre Reumatología y Nefrología.
Con este objetivo nace la I Jornada S.E.N.-SER, organizada conjuntamente por la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) y la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se celebrará los días 12 y 13 de junio en Madrid y que reúne a expertos nacionales e internacionales para revisar los principales retos diagnósticos y terapéuticos en las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas (ERAS) con afectación renal.
«En muchas ocasiones, la aparición de proteinuria, hematuria, hipertensión arterial o una disminución del filtrado glomerular constituye la primera señal de que una enfermedad reumática autoinmune sistémica ha comenzado a comprometer órganos diana. Identificar estos signos de forma precoz es clave para modificar el pronóstico del paciente», explica el Dr. Ricardo Blanco, miembro del comité científico de la reunión y jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, en Santander.
Por su parte, la Dra. Susana Romero, presidenta de la SER, insiste en que la complejidad de estas enfermedades hace imprescindible un enfoque multidisciplinar: «La colaboración entre reumatólogos/as y nefrólogos/as permite una valoración más completa del paciente y facilita decisiones terapéuticas más precisas en escenarios de elevada complejidad clínica».
En esta misma línea se manifiesta el Dr. J. Emilio Sánchez, presidente de la S.E.N., quien señala que “en los últimos años se han producido avances destacables en el tratamiento de enfermedades como la vasculitis o el lupus, con nuevo arsenal terapéutico para tratar estas patologías que tienen una importante afectación renal. Pero debemos seguir trabajando desde un ámbito multidisciplinar con reumatólogos y otros profesionales sanitarios para continuar progresando en este ámbito y también crecer en otros aspectos como la detección precoz, el abordaje integral o una mejor atención a los pacientes”.
La jornada cuenta con un programa científico ambicioso e innovador, en el que se analizará algunas de las situaciones que más preocupan actualmente a los especialistas, entre ellas la nefritis lúpica, las vasculitis asociadas a ANCA, las vasculitis no ANCA, las complementopatías y la microangiopatía trombótica, además de aspectos específicos como el embarazo en mujeres con enfermedades autoinmunes sistémicas o el abordaje de pacientes en diálisis y trasplante renal.
Según destaca el Dr. Ricardo Blanco, «en el manejo de estos pacientes, la Nefrología aporta información decisiva sobre el órgano diana. La biopsia renal, la valoración anatomopatológica y el seguimiento de la función renal permiten traducir la actividad inmunológica de la enfermedad reumática en decisiones pronósticas y terapéuticas concretas».
Nuevas terapias y biomarcadores cambian el escenario
Uno de los ejes científicos del encuentro es la revisión de los avances que están modificando el abordaje de estas enfermedades. En nefritis lúpica, por ejemplo, la incorporación de nuevos biomarcadores y de terapias dirigidas está permitiendo redefinir los objetivos terapéuticos y avanzar hacia conceptos de remisión más ambiciosos. «Estamos asistiendo a un cambio de paradigma. Las nuevas estrategias terapéuticas y la identificación de biomarcadores más precisos están mejorando nuestra capacidad para preservar la función renal y evitar daño irreversible», afirma el Dr. Blanco.
La reunión también aborda la optimización del tratamiento de las vasculitis asociadas a ANCA, el papel emergente de los inhibidores del complemento en determinadas enfermedades autoinmunes y la integración de nuevas estrategias de nefroprotección dirigidas a reducir el riesgo cardiovascular y metabólico asociado a la enfermedad renal crónica.
La vacunación, una prioridad en la atención integral del paciente
Junto a los avances diagnósticos y terapéuticos, la jornada también pone el foco en la prevención de infecciones, un aspecto cada vez más relevante en pacientes con enfermedades autoinmunes sistémicas y afectación renal. La vacunación se ha consolidado como una herramienta fundamental de seguridad clínica, especialmente en personas que reciben tratamientos inmunosupresores o presentan enfermedad renal crónica.
Según explica el Dr. Ricardo Blanco, «la prevención de infecciones graves debe considerarse una parte esencial del tratamiento de los pacientes con lupus, vasculitis y otras enfermedades autoinmunes sistémicas. Tan importante como controlar la actividad inmunológica de la enfermedad es minimizar las complicaciones derivadas de las infecciones».
Los especialistas recuerdan que el desarrollo de nuevas terapias dirigidas, como los anticuerpos monoclonales frente a células inmunitarias específicas o los inhibidores del complemento, ha mejorado de forma notable el pronóstico de muchas de estas patologías, pero también obliga a optimizar las estrategias preventivas. En este contexto, la planificación individualizada de los calendarios vacunales —incluyendo vacunas frente al neumococo, la gripe, la hepatitis B o el herpes zóster— debe coordinarse con la intensidad de la inmunosupresión y el grado de función renal de cada paciente.
«Las estrategias vacunales forman parte del abordaje integral de estos pacientes. La elección del momento adecuado para administrar determinadas vacunas y su coordinación con los tratamientos inmunosupresores requieren una planificación cuidadosa y una estrecha colaboración entre especialistas», señala el Dr. Blanco.
La importancia de este aspecto queda reflejada en el propio programa científico de la reunión, que incluye un simposio específico sobre lupus en el que se abordarán las estrategias vacunales más adecuadas para estos pacientes, reforzando el mensaje de que la prevención constituye un pilar fundamental para mejorar los resultados clínicos a largo plazo.


