Hoy, 12 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).
La fibromialgia es un síndrome de dolor crónico caracterizado por una alteración en la forma en que el sistema nervioso procesa las señales nociceptivas (vías del dolor), lo que provoca dolor musculoesquelético generalizado, fatiga, sueño de baja calidad y otros síntomas asociados. Clasificada dentro de los síndromes de sensibilización central, esta enfermedad afecta a un porcentaje significativo de población, como refleja el estudio EPISER, situando su prevalencia en el 2,4% de adultos en España, lo que supone más de 900.000 personas afectadas en este país. “En los últimos años, los avances en neurociencia han permitido comprender mejor sus mecanismos, reconociendo que el dolor puede ser real incluso sin una lesión estructural visible, lo que ha supuesto un cambio importante en su diagnóstico y abordaje clínico”, según ha puesto de manifiesto el Dr. Joaquim J. Esteve, de la Sección de Reumatología del Hospital General Universitario Dr. Balmis de Alicante, con motivo del “Día Mundial de la Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica”, que se celebra hoy, 12 de mayo.
En el marco del 52º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se ha celebrado en Bilbao, también se ha hablado de esta enfermedad abordando los avances en fibromialgia desde la neurociencia, los beneficios de terapias psicológicas de tercera generación y la posibilidad de visualizar el dolor a través de técnicas de imagen.
El Dr. Esteve explica que actualmente la ciencia reconoce tres grandes tipos de dolor: “el dolor nociceptivo producido por daño en tejidos, el dolor neuropático que aparece por lesión del sistema nervioso y el dolor nociplástico, el más relevante en la fibromialgia, debido a un procesamiento anormal de las vías del dolor sin existir un daño identificable. Este último ha sido reconocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la clasificación internacional de enfermedades, bajo el apartado dolor primario, donde se enmarca la fibromialgia”.
Sensibilización central: clave en la enfermedad
En este ámbito, uno de los avances más importantes ha sido la comprensión de la sensibilización central. “En la fibromialgia el sistema nervioso central procesa de forma alterada los estímulos sensoriales provocando que sensaciones normales se interpreten como dolor. Además, las investigaciones con técnicas de neuroimagen evidencian que, cuando el paciente siente dolor, se activan determinadas áreas cerebrales -conocidas como la matriz del dolor-, lo que confirma que se trata de una experiencia real con fundamento biológico”.
En este sentido, la investigación en redes neuronales ha cambiado la forma de entender la enfermedad. “Hemos pasado de pensar en áreas aisladas del cerebro a entenderlo como un sistema de redes. En la fibromialgia observamos una hiperactividad que mantiene al organismo en un estado de alerta constante como si hubiera una amenaza permanente. Este hecho favorece el cansancio, el trastorno del sueño y otros síntomas de la enfermedad como la dificultad para concentrarse”, puntualiza el Dr. Esteve.
En relación con los mecanismos neuroquímicos el especialista indica que “en la fibromialgia se han detectado alteraciones en neurotransmisores como la serotonina y la noradrenalina que suelen estar disminuidos; mientras que el glutamato está aumentado en la ínsula (un área cerebral), lo que favorece la amplificación del dolor”. En definitiva, -añade- “en fibromialgia se han demostrado alteraciones funcionales, inflamatorias de bajo grado y pequeñas alteraciones estructurales cerebrales, pero con una muy elevada variabilidad entre pacientes, de manera que no todos tienen las mismas alteraciones ni el mismo grado de afectación”.
Tratamiento integral y nuevas líneas de investigación
A juicio del Dr. Esteve, “estos avances tienen implicaciones directas en la práctica clínica. El tratamiento no puede basarse únicamente en fármacos sino en un abordaje integral constituido, por un lado, por el ejercicio físico que puede incluir uno o varios de los siguientes: ejercicio aeróbico, ejercicio de fuerza, movimiento meditativo (Tai Chi, Chi Kung, yoga o Pilates) y, en algunos casos, la fisioterapia. Por otro lado debe incluir la dieta, especialmente para las personas obesas, meditación y/o terapias psicológicas para aprender a gestionar los síntomas de la enfermedad. La educación del paciente es fundamental porque no existe a corto o medio plazo un tratamiento único curativo por lo que el objetivo debe ser que la persona comprenda su patología y participe activamente en su propio proceso de mejora”.
Respecto a la investigación actual, el especialista destaca varias líneas emergentes. “Se están estudiando biomarcadores como los neurofilamentos de cadena ligera, otros avances en neuroimagen con inteligencia artificial y otros estudios sobre el papel de la neuroinflamación (inflamación de bajo grado que tiene lugar en el sistema nervioso y contribuye a favorecer la transmisión del dolor) y la influencia de la composición de la microbiota intestinal. Todo ello abre nuevas vías de comprensión”.
Finalmente, el Dr. Esteve concluye que “la fibromialgia debe entenderse como una enfermedad compleja del sistema nervioso con bases neurobiológicas claras. Aunque no exista aún una cura farmacológica se debe avanzar hacia modelos de atención centrados en el paciente, siento éste un agente activo en su recuperación”.


