Analgésicos

Son medicamentos fundamentalmente orientados a disminuir o eliminar la sensación de dolor. Los analgésicos, por tanto, incluyen una gran cantidad de familias de fármacos que se distinguen tanto por su vía de administración, mecanismo de acción y por su capacidad de aliviar dolores de distinta intensidad (potencia analgésica). Ello hace que dentro de los analgésicos existan algunos que se pueden adquirir incluso sin receta médica, otros que la requieren y otros que además necesitan de un tipo específico de visado por sus características farmacológicas.

Antinflamatorios

Se les puede considerar un tipo de analgésicos que ejercen su función al combatir los procesos inflamatorios. Deben ser administrados bajo prescripción médica aunque algunos de ellos se pueden adquirir en las farmacias sin receta. Su indicación habitual es la de dar solución a los dolores producidos por procesos inflamatorios, por lo que son de uso relativamente frecuente en afecciones reumáticas. Los antinflamatorios son un grupo farmacéutico muy grande que incluye distintas familias con mecanismos de acción similares. Si bien su uso es muy extendido y se trata de uno de los grupos farmacéuticos más antiguos, conviene prestar atención a las recomendaciones de administración realizadas por el médico, dado que no están exentos de efectos adversos potenciales.

Corticoides

Los corticoides son una familia de los antinflamatorios, denominada esteroideos. Se les considera como una de las herramientas más potentes en el control de la inflamación y son de prescripción relativamente frecuente en pacientes con enfermedades reumatológicas inflamatorias incluidas aquellas de naturaleza autoinmune. También se trata de una familia de fármacos muy antigua con la que existe una gran experiencia acumulada. Gracias a esta experiencia, los corticoides hoy en día, son una iniciativa terapéutica de gran valor. Si bien es cierto, tampoco están libres de efectos adversos, los clínicos han desarrollado estrategias para minimizarlos, prevenirlos o evitar prescripciones cuya dosis o duración puedan ser contraproducente.

Fármacos Modificadores de la Enfermedad (FAME)

Este grupo de medicamentos no conforman una familia farmacológica específica sino que se agrupan por su uso en pacientes con enfermedades inflamatorias autoinmunes como la artritis psoriásica (enlazar a la página de artritis psoriásica), artritis reumatoide (enlazar a la página de artritis reumatoide), el lupus eritematoso sistémico (enlazar a la página de LES), las espondiloartritis, etc. De hecho, los FAMEs tienen mecanismos de acción muy diferentes e incluso algunos de ellos no son completamente conocidos. Estos medicamentos tienen por finalidad normalizar las funciones del sistema inmune que se ven alteradas en las enfermedades antes señaladas por medio de mecanismos de inmunomodulación que se ejercen sobre los procesos efectores del sistema inmune. Cada FAME tiene una estrategia de administración distinta, protocolos de seguimiento e indicaciones particulares. Por esa razón su prescripción y cualquier modificación sobre su posología son prerrogativas del reumatólogo.

Terapias biológicas

Las terapias biológicas son un grupo de fármacos de reciente introducción en el arsenal terapéutico de los reumatólogos para el tratamiento de las enfermedades reumatológicas inflamatorias de etiología autoinmune. Estos fármacos actúan como los FAMEs sobre el sistema inmunológico provocando una inmunomodulación de carácter más intenso actuando sobre mecanismos tanto efectores como reguladores. Si bien, este mecanismo de acción puede reducir la capacidad del paciente de hacer frente a las infecciones cotidianas o a la detección y eliminación de células malignas, los estudios epidemiológicos han demostrado que la vigilancia estrecha ha conseguido minimizar este riesgo y garantizar una seguridad que inclina la balanza hacia el uso de estos fármacos cuando la indicación está establecida.

Fármacos biosimilares

Se trata de un grupo de fármacos estructuralmente idénticos a las terapias biológicas y que tienen la misma indicación que los propios tratamientos biológicos. Su reciente introducción en el mercado se debe a la liberación de las patentes de las terapias biológicas originales. En la actualidad existen múltiples iniciativas de investigación que respaldan tanto su eficacia como su seguridad a la par que la que existe para sus pares “de marca” y gracias a ello se vienen introduciendo en el tratamiento de las enfermedades antes señaladas. A fecha de hoy, sin embargo, no se dispone en nuestro medio de un biosimilar para cada unas de las terapias biológicas “de marca” existentes.