Cristina Castillo

Enfermedad: fibromialgia

Cuanto la palabra crónico aparece en la consulta todo tu cuerpo hace “¡plof!”. Lo único que descarga tu mente es que habrá un tratamiento para ti, claro y directo. Pues no.

Cuando aparece en tu historial, casi cada vez que tengas cualquier “cosilla”, desde un terrible dolor de cabeza, tendinitis, visión borrosa, insomnio…Saldrá la mirada de: “¡ah, bueno! (parte
mental), tienes fibromialgia (parte verbal)” y eso, formará un 80% de los veredictos, sin llegar a más.

Así de contradictoria es esta enfermedad que cada vez afecta a más personas. Ya poco a poco está dejando de ser una enfermedad de mujeres pre o post menopáusicas, en un intento de llamar la atención. La fibromialgia afecta a todas las clases sociales y van surgiendo testimonios, que ya no son sólo de mujeres de todas las edades, también hombres e incluso niños y niñas. Esto permite tener una más amplia y mejor imagen social.

Es necesario, para seguir avanzando, eliminar estigmas. Intentar que el diagnóstico sea más rápido. Buscar tratamientos eficaces, no basados sólo en un cóctel de medicamentos. En pacientes que viven con un dolor constante, no solo se debe trabajar el cuerpo, es imprescindible trabajar la mente y la conciencia del individuo en sí, la familia, el entorno social y laboral.

Cuando hace 21 años me encontré de frente con una de las partes de mi yo. Se sabía muy poco de esta enfermedad, tan poco que no había una respuesta clara sobre su evolución. He aprendido con ella y respecto a ella muchas cosas importantes, pero me gustaría destacar dos: por un lado, que hay que mantener arriba el ánimo como meta de cada día. Eso te permite romper muchas barreras interiores y exteriores. Por otro, que el dolor convive contigo en cada momento, ya que incluso un abrazo puede producirlo. Pero, sé con seguridad, que la falta de esos abrazos, duelen mucho más.

Siempre adelante.

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