¿Qué es la Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática?
La Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática, también conocida por enfermedad de Forestier-Rotés, o DISH (por sus siglas en inglés) se trata de una enfermedad en la que se produce una osificación (formación de hueso nuevo) de las entesis del organismo, entendiendo como entesis, las zonas de anclaje de tendones, ligamentos y cápsulas en el hueso. Estas osificaciones se detectan tanto a nivel de columna (manifestaciones vertebrales) como fuera de la columna (manifestaciones extravertebrales) en la pelvis, las caderas, las rodillas, los codos o los talones, en forma de los clásicos “espolones”.
¿Cuáles son los síntomas de la Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática?
Aunque se trate de una enfermedad que puede pasar desapercibida, sobre todo al inicio, los síntomas que puede presentar son: dolor de espalda, sensación de rigidez y pérdida progresiva de movilidad, sobre todo en la columna lumbar o cervical. También puede producir dolor o limitación en las caderas, o molestias en zonas de inserción de tendones y ligamentos, como los talones, las rodillas o los codos.
Las complicaciones no son frecuentes, pero pueden aparecer en fases avanzadas. Entre ellas se incluyen dificultad para tragar si existen grandes osificaciones cervicales, la propia limitación del movimiento de columna, dificultad para calzarse por los espolones del talón, o la necesidad de intervenir la cadera cuando la limitación es muy importante.
¿Cuáles son las causas de esta enfermedad?
La causa exacta de la Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática o DISH no se conoce; por este motivo se denomina idiopática. Sin embargo, no se considera simplemente una enfermedad degenerativa o de “desgaste”, sino una tendencia anómala a formar hueso nuevo en las zonas de inserción de tendones y ligamentos.
Este proceso parece estar relacionado con factores metabólicos y constitucionales. La DISH es más frecuente en personas con sobrepeso u obesidad, diabetes mellitus tipo 2, hipertensión arterial, alteraciones del colesterol o los triglicéridos, y otros componentes del síndrome metabólico. Estos factores no están presentes en todos los pacientes, pero su control forma parte del manejo global de la enfermedad.
Diagnóstico de la Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática
El diagnóstico de la Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática es fundamentalmente clínico y radiográfico. Aunque los síntomas no son muy específicos los hallazgos de las radiografías interpretadas, principalmente, por especialistas en Reumatología es suficiente para el diagnóstico. La ecografía también puede ser útil para el estudio de los “espolones” a nivel extravertebral.
El reumatólogo/a puede solicitar otras pruebas según cada caso. La resonancia magnética (RM) puede ayudar a diferenciar la DISH de enfermedades inflamatorias como las espondiloartritis. La tomografía computarizada (TC) puede ser necesaria cuando se sospechan complicaciones, como fracturas, afectación cervical importante o limitación relevante de la cadera.
Tratamiento de la Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática
Actualmente no existe un tratamiento específico que elimine las osificaciones ya formadas o evite la progresión de la enfermedad. El tratamiento se dirige a reducir el dolor, mantener la movilidad, mejorar la función y prevenir complicaciones.
Un aspecto fundamental en la Hiperostosis Esquelética Difusa Idiopática es el control de los factores metabólicos asociados: reducir peso si existe sobrepeso u obesidad, controlar la glucosa en personas con diabetes, tratar la hipertensión arterial y corregir las alteraciones del colesterol o los triglicéridos cuando sea necesario.
El ejercicio físico regular y adaptado es otro pilar del tratamiento. Debe incluir movilidad de la columna y de las caderas, estiramientos y actividad aeróbica, siempre ajustado a la edad, los síntomas y el grado de afectación de cada persona. En algunos casos puede ser útil la fisioterapia.
Para el dolor pueden utilizarse analgésicos o antiinflamatorios no esteroideos, siempre que no existan contraindicaciones. Pueden ser necesarias las infiltraciones en algunos espolones periféricos en caso de inflamación.
La cirugía se reserva para situaciones concretas, como grandes osificaciones cervicales que dificulten la deglución o la vía aérea, fracturas vertebrales inestables, afectación importante de la cadera o espolones periféricos que provoquen dificultad para el calzado, principalmente.
*Texto elaborado y revisado en 2026 por la Dra. Teresa Clavaguera, reumatóloga del Hospital Universitari de Girona Dr. Josep Trueta.


