Autora: Luna

Artritis Idiopática Juvenil

ASPANIJER (Asociación de Padres de Niños y Jóvenes con Enfermedades Reumáticas de la Comunidad valenciana)

 

Me llamo Luna Rodríguez Cervera. Tengo 23 años y a los 13 me diagnosticaron de Artritis idiopática juvenil. A día de hoy, además, estoy en estudio para que me diagnostiquen de una enfermedad rara.  A la que se unen mi hermano pequeño y mi padre. Los tres estamos en estudio.

Nací con graves problemas de salud y he crecido en el hospital. Tardaron años y años en dar con mi diagnóstico. Estuve mucho tiempo prácticamente encerrada en Infecciosas. No sabían qué me ocurría y me sometían a tratamientos muy agresivos. Hasta que un día, mi pie se puso morado, frío y no lo sentía. No podía andar. En Infecciosas se rindieron. Mis padres no contemplaron esa opción – la de rendirse- y muy preocupados, pues mi salud se estaba deteriorando, buscaron ayuda y gracias a mi médico de cabecera, acabamos en manos de Reumatología Infantil. La doctora que me atendió no tardó en diagnosticarme de AIJ y en intervenir inmediatamente, ya que mi arteria pedia se había pinzado y mi pie corría peligro de ser amputado.

Tras tres meses en el hospital, el equipo de Reumatología Infantil, logró salvar mi pie. Se terminó la incertidumbre y mi vida cambió por completo. Una enfermedad crónica. No tiene cura. Tendrás que tomar todas estas pastillas cada día.

Fue muy duro, pasaba por una edad complicada y eso lo hizo aún más duro. Quería seguir el ritmo de mis amigos en el instituto y no podía. Perdí muchísimas clases y mis planes en cuanto a estudios cambiaron por completo. Estaba totalmente perdida y enfadada con el mundo. Toda la familia necesitamos ayuda psicológica.

Con el paso del tiempo, fui aprendiendo a vivir con la enfermedad. A convivir con el dolor. Le acepté como compañero de viaje y no como enemigo, para poder vivir más tranquila y menos enfadada con el mundo. Cada brote me ha ido enseñando a luchar en el siguiente. Me ha hecho ser consciente de que más importante que las siete pastillas que tomo cada día, es la actitud positiva y las ganas de vivir.

Estoy a la espera de que consigan descubrir mi diagnóstico para que mi calidad de vida mejore, tener un tratamiento acorde y que los brotes sean más espaciados y menos duros. Estoy segura de que llegará el día en el que lo conseguiremos. Es mi sueño.

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